A la espera

Sentado sobre el muro
escupo huesos de aceituna
sobre los sombreros negros
de los traficantes del miedo.
Pincho un globo rojo
y una niña me regala
su risa cómplice
en el aire trenzada.
Me columpio como un fantasma
en el alambre de los días
y la nata de otros besos
es lo que ahora me alivia.
Silbo a los pájaros negros
que tontos se desorientan
entre antenas parabólicas
y una arquitectura de tristeza.
Me pongo mi nariz de payaso
y estrujo cristales en mi pecho
para que sangren los semáforos
y las calles se vuelvan peatonales.
Y es que están cayendo racimos de uvas
sobre catedrales de paja
que fermentarán la entraña
de otro cielo y otra tierra.
En ese día, los tejados de las casas
sobrevolarán las crestas
de las gallinas cluecas.
La humanidad volverá a su cauce
porque la alopecia
se habrá apoderado
de los intelectuales.
Esa demoledora visión
perturbará a las autoridades
que congelarán los precios
y dimitirán en masa.
Las señales están ahí:
las de tráfico,
las de nuestros descalabros
y, sobre todo, esa señal
que da el teléfono al descolgarlo.
Solo hay que saber interpretarlas.

Por una literatura payasa

 

Malditas identidades

Para los de derecha
soy de izquierda,
para los de izquierda
soy un porreta,
para los porretas
soy un secreta,
para los secretas
soy un majadero,
para los majaderos
soy un tío serio,
para la gente seria
soy un don nadie,
a los nadie
les da lo mismo
lo que yo sea,
para los creyentes
soy un ateo,
para los ateos
soy un cretino,
para mi perro
soy el gran lobo,
para los lobos,
un pringao cualquiera,
para los del INEM,
un parao más,
para mi gusto,
un esclavo menos.

Por una literatura payasa

 

Mi regalo de Reyes y Feliz 2019

Tranqui, que ya queda menos para que acaben las fiestas.

Y para que no todo sea atracones y panderetas, aquí te dejo mi regalo de Reyes: “El juego creativo de la escritura“.

Juego y escritura

Una recopilación de citas de algunos de los más grandes escritores sobre la escritura como un juego.

Espero que su lectura te contagie de esa actitud lúdica, juguetona, que hay que tener a la hora de escribir.

Solo desde ahí merece la pena esto que se ha dado en llamar “Literatura”. El resto es solemne, pretencioso y, sobre todo, aburrido. Ganas de sufrir con algo, el hecho de escribir, que debería ser siempre un gozo, un placer.

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