Los demonios que me habitan

Arañas y cucarachas,
ratas grises de cloaca,
serpientes resbaladizas,
hienas de macabra risa
pueblan a veces mis noches
o me persiguen de día.
No tengo escapatoria
porque anidan en mis tripas
como las oscuras nieblas
y las terribles ventiscas,
como las lágrimas secas
y las carcajadas locas.
Son mis fieles compañeras,
mis amantes preferidas
y mis fieras más queridas.
Ellas son la sangre negra
que me corre por las venas,
la hiel de mis horas rotas,
el agrio de mis caricias.
Mis bestias mentales matan
como la gente respira,
juega a la lotería
o va el domingo a misa,
por la más pura inercia,
sin ninguna histeria,
con calma y haciendo gala
de una refinada estética.
Yo soy el hijo bastardo
de esas perversas fieras.

Poesía los demonios que me habitan

Poema esdrújulo

Hoy estoy lúgubre,
tirando a fúnebre,
de lo más tétrico
y muy hermético.
Perdí a mi ballena
en la bañera
y la primavera
se heló en mi nevera.
Busco en el ático
un sueño galáctico,
pero me encuentro
un calabozo gótico.
He aquí un arranque mágico,
puede parecer trágico,
pero es de lo más cómico,
pues la palabra esdrújula
es una buena brújula
para mi verso errático
cuando se arranca al cántico.
Ahora espanto al pánico
y monto en el psiquiátrico
un fiestón modélico
con mucho sexo tántrico.
Bebo de ese tónico,
me pongo eufórico
y mi espíritu indómito
vuelve a danzar pletórico.
Y si esto que escribo,
te parece ilógico,
¿qué me dices, amigo,
de un discurso político,
de un problema económico,
de un tochazo científico
o de un sermón teológico?
Eso sí que es problemático,
un gran melón dramático
que me deja espástico
de un cólico lunático.

poema esdrújulo

Yo qué sé

Yo qué sé del bien,
yo qué sé del mal,
yo qué sé de ná,
yo estoy tó p’allá.
Yo qué sé de un plan
para el control mundial,
yo es que me hago pis
si leo El País.
Yo qué sé el porqué,
el porqué de ná,
tantas teorías
no sé para qué.
Yo qué sé del mundo
ni de tanta guerra,
yo no veo la tele
porque me marea.
Yo qué sé de Dios,
yo qué sé de Alá,
yo qué sé de Buda,
yo soy Forrets Gamp.
Yo qué sé de ti,
si no sé de mí,
déjate de penas
y vamos a reír.
Yo qué sé, mi amor,
si es bueno el jamón,
dame un besito
y luego un revolcón.
Yo qué sé del tiempo,
ni de lo eterno,
sé de este momento
y es lo que celebro.
Yo qué sé qué es bueno,
yo qué sé qué es malo,
yo ya no elijo,
yo ya no comparo.
Yo qué sé de adentro,
yo qué sé de afuera,
yo qué sé del pollo
que hay en mi nevera.
Yo me descoloco,
no sé si estoy loco,
pero sobre todo
no me como el coco.
Yo qué sé qué es cierto
o qué es puro cuento,
yo ya sólo creo
si lo experimento.
Yo soy un ignorante,
no tengo respuestas,
acaso me has visto
cara wikipedia.
No me des la monserga
con tanta seriedad,
la vida es una fiesta
y la voy a celebrar.
Yo qué sé quién soy
pero aquí estoy
y como un capullo
sigo floreciendo.

Poesía Yo qué sé