Escritura creativa 6 (Cuidado con el censor interno)

Sugerencias

Algunos de los principales obstáculos a los que nos enfrentamos cuando escribimos no son de orden técnico.
Ocurre, por ejemplo, con esa voz que escuchamos dentro de nosotros y que dice cosas como: ¿pero qué vas a escribir tú?, ¿qué vas a decir que no esté dicho?; ¡cuidado!, de eso no se habla; vamos, dedícate a algo más provechoso, tú no vales para esto, etc., etc.
No te preocupes, nos ocurre a todos. Se trata del censor interno, el controlador o, como yo le llamo, el aguafiestas, ese personaje que subido a nuestra chepa nos susurra o nos grita a la oreja toda clase de aseveraciones con el fin de desanimarnos.
Es un tipo pesado y cenizo que repite machaconamente sus argumentos para desmoralizarnos y hacer que tiremos la toalla.
Un buen truco es dejarle hablar, su discurso negativo te cansará pronto y de paso lo conocerás. De esa manera podrás estar alerta ante su aparición y aparcarlo fácilmente para que no te dé la monserga.
Ojo, no confundas a este muermo del aguafiestas con el corrector que todo creador lleva dentro y que será el encargado de revisar, corregir, tachar y pulir tus escritos hasta dejarlos lo más redondos y perfectos que puedas cuando entres en esa segunda fase de la escritura en la que se trata de terminar un borrador.
Otro de los problemas que solemos tener los que escribimos es la lucha entre la disciplina y la pereza y que nos lleva a encontrar todo tipo de justificaciones para no ponernos a escribir.
En esos casos es conveniente buscar un sistema eficaz para comenzar a escribir, para encender el motor. Aunque lo mejor es no complicar las cosas sencillas: cuando quieras escribir, escribe.
Que te cuesta, prueba a: comprometerte con alguien a pasarle tu escrito y que esa persona lo lea y te lo comente, si es eso lo que quieres; ponerte un horario, aunque sean diez minutos o media hora al día; escribir cuando no sueles hacerlo, por ejemplo, nada más levantarte; prueba a escribir y luego regálate con lo que más te guste, un paseo, un pastel, un rato de música, etc.; márcate una tarea a la semana o al mes y hazla, que no te importe la calidad, solo cumple con el compromiso que has adquirido contigo mismo.

Disparadores de escritura

  1. Convierte a tu censor interno, a tu controlador, en un personaje, mira cómo viste, dónde está, qué hace y qué dice, invítale a un café y hazle hablar.
  2. Algunas ideas para escribir cuando uno está en blanco, bloqueado:
    1. Comienza por la frase de un libro abierto al azar.
    2. Comienza por una frase que has escuchado en la calle.
    3. Forma palabras con las letras de otra palabra cualquiera y escribe a partir de ahí.
    4. Pide a alguien que te escriba cualquier tontería en tu cuaderno y escribe a partir de eso.
    5. Forma parejas de palabras bien contrastadas y ponlas en relación, lo que Gianni Rodari llamó “Binomio fantástico” en su libro “Gramática de la fantasía”.
    6. Haz collages de palabras y escribe a partir de ellos. En cualquier momento puede aparecer una historia, un personaje, una chispa desencadenante.
    7. Tira una palabra sobre el papel y asocia todo lo que se te ocurra asociar con esa palabra. A esto lo llamó Gianni Rodari “La palabra en el estanque”.
    8. Abre una carpeta de imágenes y vete metiendo las que te vayan tocado por lo que sea. Utilízalas para escribir cuando no sepas por dónde empezar.

Oficio de escribir

“Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. Picasso

“Si el escritor prometedor sigue escribiendo –escribe día tras día, mes tras mes– y lee muy atentamente, acabará por cogerle el truco. El arte no se aprende, simplemente se le coge el truco”. John Gardner

“Yo abro (me siento a escribir). Si los clientes (las ideas) vienen, tanto mejor, si no, yo he cumplido”. Amos Oz

“Hay que ir por la práctica a la teoría, este es el camino derecho. Queriendo arrancar de la teoría se queda uno en la impotencia”. M. de Unamuno

“Cuando tenía su edad podía pintar como Rafael y he necesitado toda una vida para aprender a pintar como ellos”. Picasso, en una exposición de dibujo infantil

Escritura creativa 6

 

3 Comentarios

  1. Al censor interno lo tengo localizado y visualizado. Le hago zancadillas de vez en cuando pero te digo, que es un tipo muy hábil y cada dos por tres se metamorfosea y caigo en su trampa. Así estamos en una lucha diaria y desigual pero…le ganaré la batalla y en cuanto me zumbe en la oreja como una mosca te juro que lo aplastaré con la palmeta.
    Un abrazo.

    1. Huy ahí, duro y a la cabeza con él. Cierto es que tiene muchos disfraces, pero siempre desprende el mismo tufillo a rancio. Besos.

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