Fastrom

En Fastrom vivían los chukas. Los chukas eran de agua y su alma era transparente como el pensamiento de un muerto, pero una noche comenzó a llover tierra. Los chukas nunca habían visto la tierra, incluso no tenían ninguna palabra para aquello compacto y que producía cosquillas y que los agrumaba, y era como si estuvieran haciendo algo prohibido y eso les divertía. Pero siguió lloviendo tierra sobre el agua de Fastrom, sobre el aire que respiraban los acuáticos chukas y la tierra les entró tan adentro que empezaron a pegotonearse, por dentro y con los de afuera, y cuando se quisieron dar cuenta los chukas eran pegotes, pegotes de barro, pegajosos pegotes de barro con un alma pegotosa, pero aquello también era divertido, y es que eran chukas y para un chuka todo es divertido.

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