Vídeo de lectura de poemas de Besos a la carta

Os dejo un vídeo con la lectura de poemas de mi libro “Besos a la carta” durante el Recital “Damas de noche” en Vélez-Málaga el pasado viernes 22 de septiembre.

Mañana, jueves 26, a las 19’30, presentaré “Besos a la carta” en el Museo de Nerja. Estáis invitados.

Por cierto, durante el mes de octubre, en #MesIndie de Amazon, podéis adquirir la versión electrónica a 1’19 €: Besos a la carta #MesIndie

Identidades asesinas, de Amin Maalouf

Hoy os traigo un libro, “Identidades asesinas“, de Amin Maalouf, Alianza Editorial, 1999, que me regaló Silvia, una amiga catalana, en aquellos años. “Identidades asesinas” no es un libro de escritura creativa, aunque toda la escritura de A. Maalouf es creativa. Incluso un breve ensayo testimonial como este.

Y os lo quiero recomendar porque me sigue pareciendo, por desgracia, un libro de rabiosa actualidad. Quizá debería ser lectura obligatoria en los institutos. No se trata de un sesudo ensayo, sino de un testimonio de uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo. Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2010, entre otros muchos reconocimientos.

identidades asesinas

Identidades asesinas” es, como se puede leer en la sinopsis de su contracubierta: una denuncia apasionada de la locura que incita a los hombres a matarse entre sí en el nombre de una etnia, lengua o religión. Una locura que recorre el mundo de hoy desde Líbano, tierra natal del autor, hastaAfganistán, desde Ruanda y Burundi hasta Yugoslavia, sin olvidar la Europa que navega entre la creación de una casa común y el resurgir de identidades locales en países como el Reino Unido, Bélgica o España. Desde su condición de hombre a caballo entre Oriente y Occidente, Maalouf intenta comprender por qué en la historia humana la afirmación de uno ha significado la negación del otro (…).

Cuando a Maalouf se le pregunta si se siente más libanés o más francés él responde que por igual. Y no lo hace por diplomacia: “Lo que me hace ser yo mismo y no otro -dice Maalouf- es que estoy a caballo entre dos países, entre dos o tres lenguas, entre varias tradiciones culturales. Ésa es mi identidad…“. Identidades asesinas es un canto al ciudadano frente a la tribu, una llamada a la tolerancia”.

Ciento setenta y una páginas que no tienen desperdicio. Un libro que, sin duda, ayuda al diálogo y la conversación. Y es que solo en la palabra reside la esperanza de entendimiento entre los seres humanos y los pueblos. Hablemos sin miedo y escuchémonos de una manera abierta, sin juicios ni prejuicios.

Y para terminar, recordaros algo que siempre les digo a los participantes en el taller: cuando os pangáis a escribir, ya sea en grupo o a solas, dejad colgados en el perchero todos los personajes que creéis ser, el padre responsable, la madre entregadísima, la joven rebelde, el niño aplicado, la excelente profesional o el currante mosqueado, el loco de los videojuegos o el seguidor del Nerja C.F.; incluso, colgad también de ese perchero al escritor o la escritora que creéis ser.

Abandonad por un rato a todos esos personajes o personajillos y entrad en la escritura desnudos, sino en cuerpo por lo menos en alma, para ser capaces de acoger en vosotros a esos otros personajes que te están esperando.

Saber transmigrar a cualquier personaje es labor del escritor. Dibujar personajes que no sean planos, ni buenos ni malos sino todo lo contrario, es labor del escritor. Y para ello, nada mejor, como decía el gran cuentista Medardo Fraile, que tener compasión por ellos, como deberíamos tenerlo con nuestros semejante y con todo lo vivo.

Al fin y al cabo, como dice Rafael Argullol, “aquí hemos venido a representar todos los papeles de la tragedia y de la comedia”. Y cuando partamos, Dios sabe hacia dónde, no nos vamos a llevar ninguna de esas identidades.

Que disfrutéis de su lectura.

Octubre

Mis pies pisan de nuevo la arena de Burriana. Me obligo a caminar lentamente, dejo que mi cuerpo se hunda en cada pisada, noto las piedrecitas que se me clavan en las plantas. No pienses, me digo. Trato sólo de sentir la arena, el agua del mar en mis tobillos, el sol declinando a mi espalda, el salitre entrándome hasta la garganta. Octubre, otra vez la playa. Se acabó el verano: los turistas, las sombrillas y toallas, el olor a cremas y las dichosas palitas en la orilla, los horteras de las motos acuáticas y los papás con cámaras de vídeo enfocando siempre hacia otro lado, aquí, Mariano, aquí. Otra vez la playa, sola, para mí, para ser paseada. Los pescadores entre sus barcas preparan las redes para mañana, esos viejos pescadores que nunca levantan la mirada hacia los que pasamos por la playa pero a los que no se les escapa nada. La luz morada sobre la Cuesta del Cielo extendiéndose hasta Maro y sus acantilados, el mar que parece cerámica esmaltada, sus aguas quietas como un espejo en el que se mira nuestra alma. Las gaviotas recuperan su territorio, los gatos buscan restos de pescado entre las barcas, un perro canijo les ladra, los gatos lo miran como miran los gatos de Burriana, como si no les importara nada.

De mi libro “Microbios” (2004): DESCARGAR GRATIS AQUÍ

octubre