Mi regalo de Reyes y Feliz 2019

Tranqui, que ya queda menos para que acaben las fiestas.

Y para que no todo sea atracones y panderetas, aquí te dejo mi regalo de Reyes: “El juego creativo de la escritura“.

Juego y escritura

Una recopilación de citas de algunos de los más grandes escritores sobre la escritura como un juego.

Espero que su lectura te contagie de esa actitud lúdica, juguetona, que hay que tener a la hora de escribir.

Solo desde ahí merece la pena esto que se ha dado en llamar “Literatura”. El resto es solemne, pretencioso y, sobre todo, aburrido. Ganas de sufrir con algo, el hecho de escribir, que debería ser siempre un gozo, un placer.

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La jaula

¡Cuándo se acabará esta pesadilla! ¡El día que se me ocurrió a mí echar a volar fuera de la jaula, insensato!, tú has nacido para cantar, ése es tu fin en esta vida: cantar, cantar todo el día. Eso y no andar por ahí teniéndote que buscar la comida, teniendo que construir nidos donde habitar, resignándote a dormir en cualquier agujero o a la intemperie como una vagave, pasando frío y calor, rodeado de peligros en este mundo lleno de gatos, de perros, de niños, de coches, de otros pájaros grandes y canallas, quién te metería a ti en la cabeza que debías escapar, con lo bien que vivías con aquella viejecita bondadosa y agradecida, mi alpiste siempre a punto y mi casita siempre limpia, hasta mis hembritas tenía en las épocas de celo, que todas se querían aparear con tan buen cantor. ¿Cómo te metiste en este berenjenal?, ¿a dónde querías ir si no sabías nada de nada?, ni regresar a mi jaula puedo de lo mal que me oriento.

De mi libro “Microbios” (2004): DESCARGAR GRATIS AQUÍ

la jaula

El hombre invisible

Mire, doctor, la cosa empezó hace un año aproximadamente, yo andaba muy liado en el trabajo, cuando llegaba a casa mis hijos ya estaban en la cama y mi mujer, qué quiere que le diga, yo a esas horas ya no estaba para nada, últimamente no me dice ni mu. Luego empezó lo de la calle, me cruzaba con los vecinos y ni me saludaban, y el colmo ha sido esta mañana cuando me iba a afeitar, lo he tenido que hacer a tientas porque no me veía en el espejo, como se lo digo, mi imagen no se reflejaba en el espejo. En el trabajo nadie me ha dirigido la palabra en todo el día. Qué piensa, doctor, qué me está ocurriendo, ¿doctor?, ¡oiga, doctor!, estoy aquí, no me ve, doctor, aquí, eh, no se vaya, doctor…

De mi libro “Microbios” (2004): DESCARGAR GRATIS AQUÍ

el hombre invisible