Despertar

Despertar como un ángel
con las alas desplegadas,
como se despierta un niño
con el alma lanzada,
como lo hace un día cualquiera
sin ninguna cosa pensada.
Despertar como un perro
con las orejas tiesas,
como despierta la tierra
entregada y abierta.
Despertar de la pesadilla
con una carcajada,
despertar entre espadas
y abandonar la batalla.
Despertar golondrina
y anidar en tu risa,
despertar sin gabardina
y empaparme de vida.

Disparador de escritura

Como esta semana la entrada de escritura creativa va de escribir un diario peligroso, venga, escribe cómo te despiertas tú y lo que haces nada más despertarte.

Poesía despertar

Carpeta de apuntes, de Michael Ende

Carpeta de apuntes, de Michael Ende

Del libro “Carpeta de apuntes”, de Michael Ende (1929–1925), de la editorial Alfaguara, ya hice referencia en una entrada reciente sobre “Juego y escritura”, pero hoy os vuelvo a recomendar encarecidamente su lectura, pues podréis conocer lo que se cuece en el taller de un escritor de la talla de este alemán universal.
“Carpeta de apuntes” es una recopilación de relatos, poemas, baladas y canciones que nunca antes se habían publicado, así como de meditaciones, aforismos, observaciones, reflexiones, conferencias y entrevistas del autor de “La historia interminable”.
El resultado es una fina urdimbre de fantasía y realidad, que nos muestra el mundo imaginativo y especulativo que se esconde tras sus obras y que forma parte de ese proceso alquímico que es la escritura.
Desengáñate, nadie ni te va a enseñar a escribir, ni profesores ni manuales ni cursos y talleres. La escritura es una labor permanente de aprendizaje y descubrimiento en la que las lecturas, maestros, cursos, etc. te van a ayudar, pero el camino lo tienes que hacer tú mismo.
Porque escribir siempre será un proceso alquímico y la propia naturaleza de la alquimia hace que la transformación del plomo en oro no pueda explicarse totalmente. Lo único que puede hacer el brujo, y el Taller de escritura Creativa sería ese brujo, es empujar al aprendiz hacia los calderos y confiar en que descubras cómo hacer para que bullan.
En última instancia, esa habitación de los calderos se encuentra en un país en el que solo tú puedes entrar, pues está constituido por tu intuición, tu memoria, tu imaginación, tu ingenio, tus interrogantes, tus obsesiones y tus miedos.
Te dejo a continuación un enlace en el que te puedes descargar uno de los capítulos de su libro: “Pensamientos de un indígena centroeuropeo” que no tiene desperdicio. Recomendado especialmente para los que tengáis hijos, para los profesores y profesoras y para todos los interesados en “literatura infantil”. Puede que a más de uno le escuezan sus palabras, pero para eso estamos los escritores, para poner el dedo en la llaga y ser políticamente incorrectos.
Y para terminar, os dejo con otro de los capítulos de esta gran obra que es “Carpeta de apuntes”, de Michael Ende:

Tortugas

«Me han preguntado muchas veces por qué en casi todos mis libros aparece una tortuga. Tengo que admitir que yo mismo no me había dado cuenta de ello hasta que me lo preguntaron. En realidad, las diferentes tortugas (Uschaurischuum, Morla, Casiopea, Tranquila, etc.) se han presentado ellas solas, sin intención por mi parte, pero tal vez pueda dar una respuesta, siquiera parcial a esa pregunta, algunas indicaciones sobre el lenguaje simbólico de mitos y cuentos.

La mitología universal está literalmente cuajada de tortugas. El Noé de los indios norteamericanos, por ejemplo, no se salvó del Diluvio en un arca, como el Noé bíblico, sino, junto con su familia sobre el dorso de una gigantesca tortuga acuática. En el mito indio, el mundo está situado sobre el caparazón de una tortuga cósmica. Si se abre el I-Ching (El libro de las transformaciones chino), se encontrará que los sesenta y cuatro hexagramas primigenios, de los que se dice que proceden todos los signos de la escritura, fueron sacados por un sabio prehistórico de los dibujos que se forman en las distintas placas de un caparazón de tortuga (quien haya leído Momo quizá recuerde aquí la manera de comunicarse de Casiopea). Los ejemplos se podrían multiplicar casi a voluntad.

Lo que a mí, personalmente, me resulta tan simpático en las tortugas (hablo aquí de la tortuga terrestre mediterránea) es lo siguiente:

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Mi querido diario

Querido diario:
Un día más no tengo nada interesante o poético que contarte. Esta tarde, mamá le ha pegado otra paliza a papá, que se ha escondido debajo de la mesa camilla, y cuando estaba ahí, ha llegado Rambo, el pitbull de mamá, y le ha meado encima. En fin, lo de siempre.
Me gustaría tener algo más literario que contarte, mi profe dice que todo es literatura, pero cuando lo veo desayunando esos churros grasientos que ponen en la cafetería del insti y las gotas de chocolate le chorrean por la barbilla y le manchan su camisa blanca, me entran ganas de vomitar y me levantaría y correría a los servicios, pero en lo que va de semana ya me han violado dos veces en los servicios y entonces me aguanto. Y si no puedo aguantar, corro a la biblioteca y vomito en cualquier rincón, la bibliotecaria es una adicta a los juegos de guerra, como mi hermano, y no se entera de nada porque está siempre empantallada en el ordenador.
Ah, hoy en el recreo he hablado con mis amigas del futuro, Lourdes últimamente solo habla de Dios, cuando acabe el insti quiere matricularse en Teología, y Silvia no quiere seguir estudiando, ella quiere ser actriz porno. Como verás nada especial, en mi insti la que no quiere ser teóloga, quiere ser actriz porno, yo quiero ser poeta, pero nunca encuentro motivos poéticos para escribir. Bueno, sí, ayer vi que había crecido una hierbita en el alféizar de mi ventana, me pareció supermegahiperpoético, pero llegó un pajarraco, creo que era una paloma, y la arrancó y se la llevó.

Microrrelato querido diario