Mi querido diario

Querido diario:
Un día más no tengo nada interesante o poético que contarte. Esta tarde, mamá le ha pegado otra paliza a papá, que se ha escondido debajo de la mesa camilla, y cuando estaba ahí, ha llegado Rambo, el pitbull de mamá, y le ha meado encima. En fin, lo de siempre.
Me gustaría tener algo más literario que contarte, mi profe dice que todo es literatura, pero cuando lo veo desayunando esos churros grasientos que ponen en la cafetería del insti y las gotas de chocolate le chorrean por la barbilla y le manchan su camisa blanca, me entran ganas de vomitar y me levantaría y correría a los servicios, pero en lo que va de semana ya me han violado dos veces en los servicios y entonces me aguanto. Y si no puedo aguantar, corro a la biblioteca y vomito en cualquier rincón, la bibliotecaria es una adicta a los juegos de guerra, como mi hermano, y no se entera de nada porque está siempre empantallada en el ordenador.
Ah, hoy en el recreo he hablado con mis amigas del futuro, Lourdes últimamente solo habla de Dios, cuando acabe el insti quiere matricularse en Teología, y Silvia no quiere seguir estudiando, ella quiere ser actriz porno. Como verás nada especial, en mi insti la que no quiere ser teóloga, quiere ser actriz porno, yo quiero ser poeta, pero nunca encuentro motivos poéticos para escribir. Bueno, sí, ayer vi que había crecido una hierbita en el alféizar de mi ventana, me pareció supermegahiperpoético, pero llegó un pajarraco, creo que era una paloma, y la arrancó y se la llevó.

Microrrelato querido diario

Escritura creativa 5 (Escribe un diario peligroso)

Sugerencias

Una buena forma de practicar la escritura creativa, partiendo, como decíamos en la anterior entrada, de nuestra propia experiencia, es escribir un diario, a ser posible un diario peligroso.
Hazlo sin ninguna pretensión literaria, como puro ejercicio de libertad expresiva, como un juego creativo, divirtiéndote con ello. No lo olvides, a escribir se aprende escribiendo.
En un diario cabe todo, cualquier contendido, cualquier formato. Te puedes poner poético y escribir un poema de amor a las zapatillas que usas en casa, narrar toda una historia descabellada después de tu compra en el Mercadona, puedes recoger un diálogo que hayas escuchado en el ascensor o en metro y continuarlo y llevarlo hacia donde quieras, puedes partir de una noticia y reescribirla como quieras porque ahora tú eres el corresponsal de guerra, puede hacer un apunte autobiográfico que te sorprenda, puedes dibujar, recortar y pegar una imagen y escribir a partir de ella, puedes escribir a la deriva.
Es tu diario y puedes hacer lo que quieras, no va a haber ningún profesor que te juzgue, te califique, te apruebe o te suspensa.
En tu diario puedes, incluso, dejar de ser quien crees que eres y convertirte en una niña de siete años que piensa que los adultos están locos o en un viejo de cien que se parte la polla con todo. Puedes ser un preso recluido en una cárcel de máxima seguridad, una ejecutiva agresiva e implacable o una monja de clausura que tiene un lance amoroso con el jardinero del convento.
Puedes ser, incluso, una piedra, una araña, un algarrobo o un gato arisco y cabrón y contar cómo ves el mundo, la vida y el día a día desde ahí.
En cualquier caso, con lo que has de tener mucho cuidado es con el típico diario cifrado, ese que se usa como válvula de seguridad y no como olla a presión.
El truco: escribir un diario peligroso. Se trata de descubrir lo que no sabes, no de registrar mecánicamente lo que ya sabes. Huye del lenguaje abstracto y autorreflexivo y psicoanalizante. Sé preciso, concreto, visual. Parte hacia lo desconocido, aventúrate, corre riesgos, sé indómito y osado en tus pensamientos y en la manera en que los expresas.
Usa tu diario para descubrir el lenguaje en bruto, los personajes y las voces que te habitan, los temas que vuelven una y otra vez a ti como pegajosas moscas.
Escribe una página al día, no te va a llevar más de diez o quince minutos y al final del año tendrás un libro o varios.
No cuentes la versión oficial de ese día, concéntrate en imágenes y hechos que se te hayan grabado, verás cómo lo que te parece trivial, deja de serlo, y lo que parece muy importante puede alcanzar una dimensión cómica que te aliviará de tan pesada carga.

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Juego y escritura 4

Hoy en “Juego y escritura 4” os traigo una recopilación de testimonios de diferentes escritores que ahondan en lo que venimos hablando: la escritura y el arte como un juego creativo.

“En lo que a mí se refiere, el juego es una noción muy seria. Desde niño, y ahora más que nunca, todo juego que sea verdadero, que no sea comedia o diversión momentánea, es decir, el juego tal como lo juegan los niños o como trato de jugarlo yo como escritor, corresponde a un arquetipo, viene desde muy adentro, del inconsciente colectivo, de la memoria de la especie. Yo creo que el juego es la forma desacralizada de todo para lo que la humanidad inicial son ceremonias sagradas”. Julio Cortázar

“El acto creativo encuentra su analogía y metáfora en el juego del niño. Se basa, como éste, en dos tendencias lúdicas: la curiosidad y la satisfacción”. Luis Racionero

“El arte, como el juego, es un retorno a las fuentes originarias de la infancia”. Winnicott

“El juego es el fundamento del lenguaje, de la guerra y del arte. La función lúdica culmina en la poesía (…). La poesía proviene del juego. Se halla más allá de lo serio, en aquel recinto más antiguo donde habita el niño, el animal, el salvaje y el vidente, en el campo del sueño, del encanto, de la embriaguez y de la risa (…). Nada hay que esté tan cerca del puro concepto de juego como esa esencia primitiva de la poesía”. Johan Huizinga

“En todo rito hay elementos lúdicos. Incluso podría decirse que el juego es la raíz del rito. Los dioses son, por esencia, jugadores. Al jugar, crean”. Octavio Paz

“Lo que diferencia a los dioses de los hombres es que mientras estos se pasan la vida tratando de averiguar ‘las reglas del juego’, aquellos se limitan a jugar”. Rafael Argullol

“La madurez significa haber recuperado aquella seriedad que de niños teníamos al jugar”. Nietzsche

“Sólo juega el hombre cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y sólo es plenamente hombre cuando juega”. Schiller

“Algunos sociólogos modernos ven al niño interior como una figura de creatividad y espontaneidad, pero el niño de Jung es más complejo. No nos aproximamos a su poder huyendo de su vulnerabilidad, sino reclamándola. Hay un poder especial asociado con la ignorancia y la incapacidad de la figura del niño (…). Si queremos conocer al niño, y además cuidar de esta figura sin tratar de mejorarla, entonces tenemos que encontrar un lugar para el andar errante, la desorientación y el desvalimiento. Todo esto también es el niño”. Thomas Moore

Recordad: el juego está vinculado a la libertad, a la rebelión, al placer y al conocimiento.

Diferenciad entre los ‘jueguecitos psicológicos’ con los que nos ocultamos y nos protegemos de los demás, y el juego espontáneo que implica todo el ser.

Relajaos, sed vosotros mismos.

Todo lo que realmente importa y merece la pena en la vida tiene que ver con el juego: el amor, la amistad, el descubrimiento, tener un hijo, viajar, el sexo, la fiesta, la creación…

Por eso, no convirtamos el juego en ‘jueguecito’; no lo convirtamos en una máscara que nos oculte, sino en un medio de expresión. No nos instalemos en lo cómodo, lo cómodo es lo consabido, lo consabido es aburrido, lo aburrido está muerto.

Jugar es explorar zonas desconocidas de nosotros mismos, algunas tan inaccesibles y extrañas que nos resultan increíbles. Hay que jugar jugándosela, hay que correr riesgos, abrir caminos nuevos; que el juego nos sorprenda, dejémonos atrapar por él. Aventurémonos siempre más allá.

El único impedimento para jugar es nuestro miedo, pero ese miedo desaparece en cuanto aceptamos que en el juego también hay frustraciones, problemas, descoloques, no te preocupes, convive con ellos y sigue adelante inocente y confiado.

Os dejo con un vídeo, para que no le deis la espalda al juego cuando llame a vuestra puerta. Dedicado a mi maestro Perro: