Qué dicen los poetas de la poesía 3

Sigo con el acercamiento al territorio de la poesía desde las palabras de los propios poetas en esta tercera entrega de la serie “Qué dicen los poetas de la poesía“:

“La poesía es ironía contra la certeza, homenaje a la niebla y a la duda, región abierta de la ternura y la risa” Juan Cruz

“Que el verso sea como una llave que abre mil puertas”. V. Huidobro

“La alucinación, el candor, el furor, la memoria, ese Proteo lunático, las viejas historias, la mesa y el tintero, los paisajes desconocidos, la noche del revés, los recuerdos inesperados, las profecías de la pasión, las conflagraciones de ideas, de sentimientos, de objetos, la desnudez ciega, las empresas sistemáticas con fines inútiles que pasan a ser de primera necesidad, el descalabro de la lógica hasta el absurdo, el uso del absurdo hasta la indomable razón, es esto -y no el ensamblaje más o menos erudito, más o menos feliz de las vocales, las consonantes, las sílabas, las palabras- lo que contribuye a la armonía de un poema”. P. Eluard

“Poesía es lo imposible hecho posible”. Lorca

“Yo procuro calcar la línea de mi pensamiento y no me asusto de que salga en el papel una figura extraña y deforme, porque ése soy yo”. A. Machado en una carta a J.R.J, 1903

“Toda palabra es poética si es necesaria (…). No hay palabras feas o bonitas en la poesía; no hay más que palabras vivas y palabras muertas, palabras verdaderas o palabras falsas”. Vicente Aleixandre

“La poesía es la expresión de lo inexpresable”. Ramón Nieto

“¿Por qué esta prosa es, después de todo, poesía? La distinción más o menos académica entre poesía en verso y poemas en prosa, me ha parecido siempre tan arbitraria como esquemática. Estos textos son sin duda poesía porque, entre otras cosas, se evaden lúdicamente de lo racional, juegan con el delirio hasta hacerlo casi verosímil, inauguran contradicciones en las que nadie había pensado y es justamente en ese encuentro de contrarios donde a veces surge la revelación”. M. Benedetti, sobre la poesía de Rafael Courtosie

“Quienes saben escribir de verdad no pretenden hacer literatura”. Li Chi, s.XVI

Que dicen los poetas de la poesía 3

Disparador de escritura

Haz una lista de contrarios y busca “ese encuentro donde a veces surge la revelación” que dice Benedetti.

Poema esdrújulo

Hoy estoy lúgubre,
tirando a fúnebre,
de lo más tétrico
y muy hermético.
Perdí a mi ballena
en la bañera
y la primavera
se heló en mi nevera.
Busco en el ático
un sueño galáctico,
pero me encuentro
un calabozo gótico.
He aquí un arranque mágico,
puede parecer trágico,
pero es de lo más cómico,
pues la palabra esdrújula
es una buena brújula
para mi verso errático
cuando se arranca al cántico.
Ahora espanto al pánico
y monto en el psiquiátrico
un fiestón modélico
con mucho sexo tántrico.
Bebo de ese tónico,
me pongo eufórico
y mi espíritu indómito
vuelve a danzar pletórico.
Y si esto que escribo,
te parece ilógico,
¿qué me dices, amigo,
de un discurso político,
de un problema económico,
de un tochazo científico
o de un sermón teológico?
Eso sí que es problemático,
un gran melón dramático
que me deja espástico
de un cólico lunático.

poema esdrújulo

A la hora de escribir, de Bioy Casares

“A la hora de escribir”, de Bioy Casares, editado por Tusquets, es un libro en el que se recogen los diálogos mantenidos por Bioy Casares, gran escritor argentino y amigo íntimo de Borges, con los integrantes de un taller literario en tres sesiones celebradas en 1984, 1987 y 1988.
A lo largo del libro, el autor de la “La invención de Morel” nos habla de su decisión de escribir, del oficio de escritor, de la materia y la forma de la ficción, así como de sus preferencias literarias, sus memorias y sus amistades.
Yo le aconsejaría a la gente que escriba –nos dice Bioy–, porque es como agregar un cuarto a la casa de la vida“. Y añade: “La literatura no es una imposición, es un placer”.
Nos recuerda que el escritor debe ser un eterno aprendiz: “Mientras no pare de vivir no pararé de aprender las cosas de mi oficio”.
Cuando le preguntan de dónde nacen sus historias, contesta: “No sabe uno por qué, de pronto… Estoy afeitándome o caminando o despertando de la siesta y veo de pronto algo que me hace decir: aquí hay una historia”. Eso sí, nos advierte: “Si escribo poco, se me ocurren menos historias que si escribo mucho”. Así, que amigo, hay que estar en el tajo.
“Porque para escribir bien –dice Bioy– hay que escribir mucho, hay que pensar, hay que imaginar, hay que leer en voz alta lo que uno escribe, hay que acertar, hay que equivocarse, hay que corregir las equivocaciones, hay que descartar lo que sale mal”.
“Nadie tiene recetas para escribir bien” afirma con toda honestidad. “Lo que pasa es que escribir se parece a cocinar (…). A lo mejor escribir bien consiste en saber, en todo momento de la composición, cuál es la cantidad suficiente”.
También nos confiesa: “Hay tanta gente que escribe para lucirse… Yo empecé escribiendo así y fracasé hasta el día que olvidé esas pretensiones”.
Sé tú mismo es una máxima en la vida y en la escritura, fácil de entender, difícil de llevar a cabo. “A los que buscan originalidad habría que decirles que buscarla es una manera poco sutil de lograrla, ya que para conseguirla les bastaría con ser ellos mismos”.
Y, claro, también nos habla de aspectos más “técnicos” como las unidades de tiempo, de lugar y de acción de una historia; de los personajes, de los diálogos, de la distinción entre lo verdadero y lo verosímil, del lenguaje, “las palabras más simples son las mejores” o nos recuerda que lo ideal es comenzar en medio del asunto, en pleno follón para atrapar al lector desde la primera frase.
“A la hora de escribir”, de Bioy Casares, un libro repleto de sugerencias que te serán de gran utilidad. Que lo disfrutes.

A la hora de escribir, de Bioy Casares