El barrendero

Va riendo y barriendo
con su escoba el barrendero
las colillas de cigarros
y las cacas de los perros,
los boletos de la loto
todos rotos en mil trozos
por unos supersticiosos.
Va riendo y barriendo,
con su escoba el barrendero,
esas chuches pegajosas
pegadas al pavimento,
pobre críos, qué alimento.
Va riendo y barriendo
pañuelitos de los mocos,
papeles publicitarios
y mogollón de envoltorios.
Va riendo y barriendo,
con su escoba el barrendero
amaneceres de ensueño,
palomas y gatos muertos
y flores de buganvilla,
esa negra pesadilla.
Hostia, amigo, veinte euros,
qué sorpresa, una compresa,
un condón y un mar de pipas,
donde paran los taxistas.
Va riendo y barriendo,
y se acuerda, de pequeño,
observando al barrendero
barriendo con el cepillo
por la acera y el bordillo,
Va riendo y barriendo
los malos humos y modos
y también los malos sueños
por las calles de su pueblo,
platicando con los chuchos,
contemplando ese trasero
que le alegra el día entero.
Va riendo y barriendo,
cuando llueve a cántaros,
cuando pega el Lorenzo,
cuando sopla fuerte el viento,
cazando luces al vuelo,
historias que no tienen
ni un final ni un comienzo.

Microrrelato barrendero

Disparador de escritura

Como esta semana la entrada de escritura creativa va de escribir a partir de la propia experiencia, escribe sobre un trabajo, un empleo o una labor que te guste hacer o que te gustaría hacer.

El barrendero

Una de esas raras ocasiones en que tengo el privilegio de ejercitar mi vocación

La práctica del relato, de Ángel Zapata

De este libro, La práctica del relato, de Ángel Zapata, ya hice referencia en la primera entrada de la serie “Juego y escritura”. Editado por primera vez en 1997 por Ediciones Fuentetaja, es un libro que recomiendo a todo el que se quiera dedicar a la narrativa, ya sea al relato, la novela, el microcuento o la poesía, porque narración también hay en este género.
Escrito desde la experiencia que Ángel Zapata tiene como escritor, profesor de escritura creativa y gran lector, “La práctica del relato” aborda los obstáculos más habituales con los que nos encontramos cuando empezamos a escribir y nos proporciona toda una serie de orientaciones para superarlos.
El libro de Ángel Zapata pone a nuestra disposición toda una serie de herramientas para conseguir que nuestra voz narrativa atrape al lector. Para ello, a lo largo del libro y con numerosos ejemplo prácticos, tanto de grandes autores como de sus propios alumnos, Zapata nos irá desglosando las cualidades básicas de un texto de ficción: “naturalidad, visibilidad, continuidad y personalidad“.
Es cierto que en la escritura, cada autor hace su camino; es más, yo diría que cada libro que escribimos es una aventura nueva en la que de poco sirve lo que hayamos aprendido en el anterior. Sin embargo, la lectura detenida de “La práctica del relato” te ahorrará mucho tiempo, pues te alertará sobre esos errores que todos cometemos cuando empezamos a escribir.
El libro está escrito de una manera sencilla, fresca, ágil y llena de humor, “he tratado de esquivar a toda costa –nos dice Ángel Zapata en su prefacio– la terminología técnica y los mil vericuetos de la teoría literaria”.
Prologado por Medardo Fraile, uno de los grandes cuentistas españoles, os dejo con unas palabras suyas que pueden seros de gran utilidad:
“He escrito estas líneas después de varios folios sobre Muriel Spark, una escritora escocesa cuya peculiaridad escribiendo nunca aciertan a atrapar los críticos por muy fina que sea su red y por vueltas que le den al castillo de su magia. En una de sus novelas, A far cry from Kensington, recomienda ella una forma de narrar que, según me parece, no está lejos de lo que se enseña en el libro de Ángel Zapata, y que os traduzco por si fuera útil:
«Le escribes una carta a un amigo; un buen amigo íntimo y querido, que existe o, aún mejor, inventado, pero siempre el mismo. Escríbele a él solo, no pienses en el público; y hazlo sin temor ni timidez hasta que termines la carta, como si nunca fuera a publicarse, de forma que tu amigo la lea a solas y una y otra vez desee que le escribas más. No tienes que hablarle de vuestra amistad, que ya das por sabida; solo confiarle una experiencia que tú crees que le va a divertir. Lo que le cuentas te saldrá con más espontaneidad y franqueza si no piensas en numerosos lectores. Antes de empezar la carta, imagina bien lo que le vas a contar, una historia tuya, algo interesante. Pero no te pases de rosca pensándola; la historia irá desarrollándose según se escribe, especialmente si la piensas para hacer sonreír, o reír, o llorar, o cualquier otra cosa a ese amigo único, hombre o mujer, siempre que creas que le va a interesar. Y ten presente que no debes pensar en el público. Pensando en el público no te saldrá nada.»”
Así que ya sabes, “La práctica del relato“, de Ángel Zapata, para que practiques con placer el relato, la narración, ese maravilloso arte de contar ficciones y creérnoslas y hacérselas creer al lector a pie juntillas.

La práctica del relato, de Ángel Zapata

Forajido

Mi hogar en la frontera, desierto azotado por inhóspitos vientos y habitado por tiernas alimañas y raros aguaceros que todo lo embarran. La puerta de mi casa no tiene cerradura y solo crecen los cactus en esta tierra dura. En mi hogar, a veces, paran mujeres extraviadas que montan caballos fantasmas. También lo frecuentan bandoleros parcos en palabras y de gestos contenidos, que hacen negocios ilegales, pero limpios. En mi hogar la única música la pone el silencio cuando para el viento. Al fin, tengo dónde caerme muerto, mientras tanto cultivo el olvido, nada espero y solo aspiro a despertar de este sueño que algunos llaman realidad. Mi hogar es incivilizado, indómito, primitivo, pero ando tranquilo, que ya se encarga el destino de protegerme de mí mismo.

Disparador de escritura

Como esta semana la entrada sobre escritura creativa va de escribir a partir de la propia experiencia, y al hilo de este microrrelato, “Forajido”: escribe un borrador a partir de la palabra “hogar”, no te limites a la casa donde vives, puede que tu hogar esté en otro espacio, en otro tiempo, en otra piel o en otro espíritu que te late dentro. Es a eso a lo que me refiero cuando digo que escribas a partir de tu propia experiencia, de tu vida, pero sin ceñirte exclusivamente a lo autobiográfico.

Microrrelato Forajido