Juego y escritura 4

Hoy en “Juego y escritura 4” os traigo una recopilación de testimonios de diferentes escritores que ahondan en lo que venimos hablando: la escritura y el arte como un juego creativo.

“En lo que a mí se refiere, el juego es una noción muy seria. Desde niño, y ahora más que nunca, todo juego que sea verdadero, que no sea comedia o diversión momentánea, es decir, el juego tal como lo juegan los niños o como trato de jugarlo yo como escritor, corresponde a un arquetipo, viene desde muy adentro, del inconsciente colectivo, de la memoria de la especie. Yo creo que el juego es la forma desacralizada de todo para lo que la humanidad inicial son ceremonias sagradas”. Julio Cortázar

“El acto creativo encuentra su analogía y metáfora en el juego del niño. Se basa, como éste, en dos tendencias lúdicas: la curiosidad y la satisfacción”. Luis Racionero

“El arte, como el juego, es un retorno a las fuentes originarias de la infancia”. Winnicott

“El juego es el fundamento del lenguaje, de la guerra y del arte. La función lúdica culmina en la poesía (…). La poesía proviene del juego. Se halla más allá de lo serio, en aquel recinto más antiguo donde habita el niño, el animal, el salvaje y el vidente, en el campo del sueño, del encanto, de la embriaguez y de la risa (…). Nada hay que esté tan cerca del puro concepto de juego como esa esencia primitiva de la poesía”. Johan Huizinga

“En todo rito hay elementos lúdicos. Incluso podría decirse que el juego es la raíz del rito. Los dioses son, por esencia, jugadores. Al jugar, crean”. Octavio Paz

“Lo que diferencia a los dioses de los hombres es que mientras estos se pasan la vida tratando de averiguar ‘las reglas del juego’, aquellos se limitan a jugar”. Rafael Argullol

“La madurez significa haber recuperado aquella seriedad que de niños teníamos al jugar”. Nietzsche

“Sólo juega el hombre cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y sólo es plenamente hombre cuando juega”. Schiller

“Algunos sociólogos modernos ven al niño interior como una figura de creatividad y espontaneidad, pero el niño de Jung es más complejo. No nos aproximamos a su poder huyendo de su vulnerabilidad, sino reclamándola. Hay un poder especial asociado con la ignorancia y la incapacidad de la figura del niño (…). Si queremos conocer al niño, y además cuidar de esta figura sin tratar de mejorarla, entonces tenemos que encontrar un lugar para el andar errante, la desorientación y el desvalimiento. Todo esto también es el niño”. Thomas Moore

Recordad: el juego está vinculado a la libertad, a la rebelión, al placer y al conocimiento.

Diferenciad entre los ‘jueguecitos psicológicos’ con los que nos ocultamos y nos protegemos de los demás, y el juego espontáneo que implica todo el ser.

Relajaos, sed vosotros mismos.

Todo lo que realmente importa y merece la pena en la vida tiene que ver con el juego: el amor, la amistad, el descubrimiento, tener un hijo, viajar, el sexo, la fiesta, la creación…

Por eso, no convirtamos el juego en ‘jueguecito’; no lo convirtamos en una máscara que nos oculte, sino en un medio de expresión. No nos instalemos en lo cómodo, lo cómodo es lo consabido, lo consabido es aburrido, lo aburrido está muerto.

Jugar es explorar zonas desconocidas de nosotros mismos, algunas tan inaccesibles y extrañas que nos resultan increíbles. Hay que jugar jugándosela, hay que correr riesgos, abrir caminos nuevos; que el juego nos sorprenda, dejémonos atrapar por él. Aventurémonos siempre más allá.

El único impedimento para jugar es nuestro miedo, pero ese miedo desaparece en cuanto aceptamos que en el juego también hay frustraciones, problemas, descoloques, no te preocupes, convive con ellos y sigue adelante inocente y confiado.

Os dejo con un vídeo, para que no le deis la espalda al juego cuando llame a vuestra puerta. Dedicado a mi maestro Perro:

 

El barrendero

Va riendo y barriendo
con su escoba el barrendero
las colillas de cigarros
y las cacas de los perros,
los boletos de la loto
todos rotos en mil trozos
por unos supersticiosos.
Va riendo y barriendo,
con su escoba el barrendero,
esas chuches pegajosas
pegadas al pavimento,
pobre críos, qué alimento.
Va riendo y barriendo
pañuelitos de los mocos,
papeles publicitarios
y mogollón de envoltorios.
Va riendo y barriendo,
con su escoba el barrendero
amaneceres de ensueño,
palomas y gatos muertos
y flores de buganvilla,
esa negra pesadilla.
Hostia, amigo, veinte euros,
qué sorpresa, una compresa,
un condón y un mar de pipas,
donde paran los taxistas.
Va riendo y barriendo,
y se acuerda, de pequeño,
observando al barrendero
barriendo con el cepillo
por la acera y el bordillo,
Va riendo y barriendo
los malos humos y modos
y también los malos sueños
por las calles de su pueblo,
platicando con los chuchos,
contemplando ese trasero
que le alegra el día entero.
Va riendo y barriendo,
cuando llueve a cántaros,
cuando pega el Lorenzo,
cuando sopla fuerte el viento,
cazando luces al vuelo,
historias que no tienen
ni un final ni un comienzo.

Microrrelato barrendero

Disparador de escritura

Como esta semana la entrada de escritura creativa va de escribir a partir de la propia experiencia, escribe sobre un trabajo, un empleo o una labor que te guste hacer o que te gustaría hacer.

El barrendero

Una de esas raras ocasiones en que tengo el privilegio de ejercitar mi vocación

La práctica del relato, de Ángel Zapata

De este libro, La práctica del relato, de Ángel Zapata, ya hice referencia en la primera entrada de la serie “Juego y escritura”. Editado por primera vez en 1997 por Ediciones Fuentetaja, es un libro que recomiendo a todo el que se quiera dedicar a la narrativa, ya sea al relato, la novela, el microcuento o la poesía, porque narración también hay en este género.
Escrito desde la experiencia que Ángel Zapata tiene como escritor, profesor de escritura creativa y gran lector, “La práctica del relato” aborda los obstáculos más habituales con los que nos encontramos cuando empezamos a escribir y nos proporciona toda una serie de orientaciones para superarlos.
El libro de Ángel Zapata pone a nuestra disposición toda una serie de herramientas para conseguir que nuestra voz narrativa atrape al lector. Para ello, a lo largo del libro y con numerosos ejemplo prácticos, tanto de grandes autores como de sus propios alumnos, Zapata nos irá desglosando las cualidades básicas de un texto de ficción: “naturalidad, visibilidad, continuidad y personalidad“.
Es cierto que en la escritura, cada autor hace su camino; es más, yo diría que cada libro que escribimos es una aventura nueva en la que de poco sirve lo que hayamos aprendido en el anterior. Sin embargo, la lectura detenida de “La práctica del relato” te ahorrará mucho tiempo, pues te alertará sobre esos errores que todos cometemos cuando empezamos a escribir.
El libro está escrito de una manera sencilla, fresca, ágil y llena de humor, “he tratado de esquivar a toda costa –nos dice Ángel Zapata en su prefacio– la terminología técnica y los mil vericuetos de la teoría literaria”.
Prologado por Medardo Fraile, uno de los grandes cuentistas españoles, os dejo con unas palabras suyas que pueden seros de gran utilidad:
“He escrito estas líneas después de varios folios sobre Muriel Spark, una escritora escocesa cuya peculiaridad escribiendo nunca aciertan a atrapar los críticos por muy fina que sea su red y por vueltas que le den al castillo de su magia. En una de sus novelas, A far cry from Kensington, recomienda ella una forma de narrar que, según me parece, no está lejos de lo que se enseña en el libro de Ángel Zapata, y que os traduzco por si fuera útil:
«Le escribes una carta a un amigo; un buen amigo íntimo y querido, que existe o, aún mejor, inventado, pero siempre el mismo. Escríbele a él solo, no pienses en el público; y hazlo sin temor ni timidez hasta que termines la carta, como si nunca fuera a publicarse, de forma que tu amigo la lea a solas y una y otra vez desee que le escribas más. No tienes que hablarle de vuestra amistad, que ya das por sabida; solo confiarle una experiencia que tú crees que le va a divertir. Lo que le cuentas te saldrá con más espontaneidad y franqueza si no piensas en numerosos lectores. Antes de empezar la carta, imagina bien lo que le vas a contar, una historia tuya, algo interesante. Pero no te pases de rosca pensándola; la historia irá desarrollándose según se escribe, especialmente si la piensas para hacer sonreír, o reír, o llorar, o cualquier otra cosa a ese amigo único, hombre o mujer, siempre que creas que le va a interesar. Y ten presente que no debes pensar en el público. Pensando en el público no te saldrá nada.»”
Así que ya sabes, “La práctica del relato“, de Ángel Zapata, para que practiques con placer el relato, la narración, ese maravilloso arte de contar ficciones y creérnoslas y hacérselas creer al lector a pie juntillas.

La práctica del relato, de Ángel Zapata