La escritora

Calienta la imaginación, afila la lengua, desenfunda el boli y se deja ir hacia las azules costas de la infancia, hacia el verde mar plagado de quimeras de sus años de juventud, hacia los rocosos acantilados de los miedos; se adentra en la cueva de sus más inconfesables obsesiones; deambula por oscuras callejuelas por las que vagan estrafalarios personajes; se pierde en el bosque encantado de los objetos cotidianos; contempla la tormenta eléctrica de sus intuiciones más certeras; se deja arrastrar al pozo sin fondo de los aromas clavados para siempre en su memoria; vuela en cielos por los que cabalgan indómitos caballos negros; se detiene en plazas en las que las farolas conversan con las papeleras; se hunde en el cenicero de los sueños espachurrados como colillas por el tiempo; pasea entre doradas dunas por las que caminan los muertos que la alumbran; se recrea en los huertos de palabras que crecen sin trampa; se embarca en sus más íntimas fantasías; se deja acompañar de sus fantasmas; se baña en un lago de lágrimas cristalizadas; retoza en dementes carcajadas; se tumba entre las virutas del tiempo acumuladas en la carpintería de los días; se encierra en un armario lleno de cajas vacías; pasea por jardines de músicas jamás escuchadas; entra en tugurios para respirar el humo de la vida; rehúye el pantano de las certezas y se baña en la cascada de las dudas. Y luego, poco a poco, regresa, siendo otra.

Microrrelato la escritora

 

Yo que tú

Así se titula el libro de poesía de Juan Vicente Piqueras editado recientemente por la Editorial Difusión, una editorial puntera especializada en la enseñanza del español como lengua extranjera.
“Yo que tú”, que lleva por subtítulo “Manual de gramática y poesía”, es un libro fresco e irreverente, que demuestra cómo algo, aparentemente tan plomizo como la gramática, se puede transformar en mágico gracias al juego creativo de la imaginación y la palabra.
Yo me lo he pasado pipa leyéndolo.
Os dejo con una de las poesías del libro que versa justamente sobre la escritura.
Y aquí un pdf de promoción en el que podéis leer otros poemas de su libro.

Libro Yo que tu

LA ESPADA Y LA PARED

A Lourdes Miquel, que le encontró los tres pies
al gato encerrado en la gramática

Escribo de puntillas, a escondidas,
a trancas y barrancas,
a tientas, no a sabiendas, al vuelo, a duras penas,
contra viento y marea, a pies juntillas.

Escribo a ratos perdidos los ratos que he perdido.

Escribo entre la espada y la pared,
me agarro a un clavo ardiendo,
me busco las cosquillas.

Escribo al buen tuntún, sin ton ni son, a secas,
a la buena de Dios, a lo que caiga.
Escribo a tumba abierta, dando tumbos.

Escribo para no hacer otra cosa,
por puro vicio, por pasar el rato,
para matar el tiempo, el gusanillo,
mil pájaros de un tiro, tiro piedras
a mi propio tejado, porque sí.

Escribo para irme de la lengua,
para que no le puedan crecer pelos,
para que se me vaya el santo al cielo,
para estar en las nubes o en la higuera.

Escribo para no perder el hilo,
para caer de un guindo, si es posible en la cuenta,
para que se me venga el mundo encima.

Me pongo mi camisa de once varas
que no me llega al cuerpo, ya le he visto
las orejas al lobo, las estrellas.
Pongo el dedo en la llaga, ahí le duele,
a quién, hago de tripas corazón.
Escribo porque el alma se me cae a los pies,
para poder robarle tiempo al tiempo,
porque mañana mismo pasaré a mejor vida.

Predico en el desierto, pierdo ripio,
cultivo habas contadas, naranjas de la China,
pienso en las musarañas, rizo el rizo,
pongo pies en pared, pierdo las riendas,
tiro la piedra y escondo la mano
y después si me he visto no me acuerdo.

Escribo entre la espada y la pared
y en lo que digo aquí hay gato encerrado.
Sus ojos verdes brillan por su ausencia.

 

 

Duende, en la palabra

Duende, en la palabra
que surge espontánea,
que juega y pellizca,
que ríe, que incendia,
que canta entusiasta,
que danza con magia,
pasión que arrebata.
Duende, en la palabra
que besa y abraza,
que expresa y nos muestra,
que al miedo espanta
rompiendo corazas.
Duende, en la palabra
que inspira confianza,
que alegre celebra
y todo lo abarca,
caricia que encanta.
Duende, en la palabra
que inventa y revela,
que ama y desarma,
que incita y despierta
y a la aventura
con fuerza nos lanza.

Microrrelato Duende, en la palabra