Cosas que me digo

Es peligroso, me digo,
quedarme en lo conocido,
amoldarme a lo establecido,
repetir lo ya sabido,
apalancarme en lo conseguido,
no soltar lo que ya ha sido,
quedarme como un tonto
en un cruce de caminos.
Es peligroso, me digo,
creerme mi currículo,
hipotecarme a un piso,
casarme con un curro fijo,
escudarme en mis hijos
para no seguir mi camino.
Es peligroso y aburrido
sentirme siempre herido,
quejarme de continuo,
mirarme el ombligo,
vivir adormecido,
empantallado al móvil
en el sofá, hecho un ovillo.
Es peligroso, me digo,
pensar que la verdad
está siempre conmigo,
no estar de vez en cuando
confundido y perdido.
Es peligroso ir de enteradillo,
de guaperas, de famosillo,
hablar como un descosido,
creer lo que otros han dicho,
si no lo he vivido yo mismo.
Es peligroso, me digo,
no estar un poco ido,
no ser un poco niño,
temerle al precipicio,
no lanzarme al vacío.
Es peligroso en este mundo
ser un individuo indiviso.

cosas que me digo

Absolutamente superficial

Un enjambre de avispas, mis pesadillas,
y yo escribiendo en un papel negro con tinta amarilla.
¿Dónde aquellos sueños que el tiempo ha cubierto de olvido?
¿Dónde aquellas ideas que las ratas devoraron para mi alivio?
¿Dónde aquellas guerras libradas con tanto entusiasmo y delirio?
Uno puede enterrarse en preguntas
o disolver las dudas y entregarse a la deriva.
Y es que el aire le entra a la vida
por los cuatro costados y con toda alevosía,
por eso me rindo a estos mares
y a esta tabla de surf negra y amarilla.
Basta ya, me digo, de bucear
en la almendra amarga de los días,
basta ya de honduras y profundidades,
de fosas abisales y toda esa pedantería.
Me mudo a las superficiales olas,
a la volátil y volandera espuma.
A tomar viento tanto cuento truculento,
el sol me hace cosquillas en la coronilla,
muevo las orejas como si fueran campanillas
y me arranco de las pestañas
los poemas tostones,
los relatos peñazos,
los sermones aleccionadores.
Que los corroa el salitre.
Dejo libre mi jauría de palabras
y me deleito
en el cuerpo caleidoscópico
que confieren a un hecho
los sustantivos atópicos
y los verbos berberechos.
Degusto los sabores
de ese loco guiso
desde distintos paladares
y sin pedir permiso.
Le canto con notas jugosas
a las olas de levante
que me abrazan revoltosas.
Rizo el rizo que todo lo riza y lo eriza
y el poema crece como un rizoma
o como púa de erizo, no es broma.
Escribo como aúlla el viento,
desparramando palabras sobre la vida
que no tiene un hilo argumental
ni un principio ni un final.
Un simple detalle cambia toda la historia.
Aúllo desde mis entrañas
y me pinto una raya amarilla y negra
desde mi yugular a la sien derecha.
Me surfeo el camino de hierro de la humanidad
y lo despacho en un haiku que luego quemo.
Le arranco un rizo de plata a la luna,
te coloco ese zarcillo en el labio inferior
y te encadeno a mi trompeta y mi tambor.
Las rastas enhiestas como antenas atentas.
¿Quién dijo que no podía liarla multicolor?
Nadie puede castigarme de cara a la pared
ni tengo que andar contando
los agujeros de bala en los paredones.
Sobre las olas camino
como un Jesucristo surfista y ligón,
me mezo a la deriva con la barriga al sol,
fumo la pipa de la risa como un viejo lobo de mar,
algunas noches invento constelaciones y bebo ron
y otras, te arrastro del zarcillo
para sacarte de tu playa virgen
y hacerte en el agua de las palabras el amor.

absolutamente superficial

Esta poesía fue publicada en la Antología “Damas de Noche” (2014), realizada por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Vélez-Málaga.

Silencio adentro

Silencio adentro,
callada música,
dulce resonar.

Silencio adentro,
esa presencia
de la consciencia.

Silencio adentro,
la contemplación
sin interpretación.

Silencio adentro,
ningún reflejo
en el espejo.

Silencio adentro,
sin valorar
y sin juzgar.

Silencio adentro,
la receptividad
de la vacuidad.

Silencio adentro,
la revelación
de la intuición.

Silencio adentro
la sabiduría
no intelectual.

Silencio adentro,
la relajación
de la rendición.

Silencio adentro,
la totalidad,
divina unidad.

Silencio adentro,
el gran poder
de solo ser.

Silencio adentro,
esa experiencia
de la verdad.

Silencio adentro,
la bella alquimia
de la alegría.

Silencio adentro,
la realidad
por explorar.

Silencio adentro,
la revolución
en mi interior.

Silencio adentro,
esa sonrisa
del creador.

Silencio adentro,
sosiego y paz,
felicidad.

Silencio adentro,
ese perfume
que emana el amor.

Silencio adentro