Señal de precaución

Cuidado, amigo, con esa boca
que se te desboca,
a ver si apuntas, sacapuntas,
que te hago trizas con esta tiza.
Si vuelves quemado de tu noche oscura,
escupe al viento tu dentadura
como si fuera un güito de aceituna,
desecha tu sueño de estropajo
y mira dentro por si acaso.
Una gota de aceite tiene más luz
que un lumbreras dentro de su baúl,
cómprate un pito y marca el hito
en el calendario de tu propio mito
y si quieres santos, baila a San Vito.

Por una literatura payasa

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *