Taller de escritura: 1303 ejercicios de creación literaria, de Felipe Montes

Hoy os traigo un libro ideal para la práctica de la escritura: “Taller de escritura: 1303 ejercicios de creación literaria“, de Felipe Montes, Editorial Berenice (2008).1303 ejercicios de creación literaria

Felipe Montes (Monterrey, 1961), autor de varias novelas y libros de poesía, es profesor de creación literaria. Desde 1988 ha fundado y coordinado más de cincuenta talleres de escritura.

Su libro es una interesante recopilación de ejercicios, útil tanto para escritores noveles como para monitores que deseen impartir talleres de escritura. En él se condensa una dilatada experiencia como escritor y coordinador de talleres.

La variedad de ejercicios convierten a este libro en una herramienta de gran valor, tanto para dirigir un taller de escritura creativa como para seguir individualmente cada una de las propuestas planteadas.

El material que este manual presenta incluye numerosos desencadenantes de escritura que, bajo un esquema sumamente flexible, ofrecen al lector un menú o, más bien dicho, una lista de ingredientes de los que puede disponer para inventar sus propias recetas literarias.

Con este libro podrás: Trabajar a solas con los ejercicios que se prefieran, ya sea como ejercicios o como fuente de inspiración. También puede utilizarse para escribir en grupo o si eres monitor de talleres, como material de trabajo.

No importa cómo se trabaje con estos ejercicios; lo verdaderamente importante es encontrar en ellos suficiente material para decidirse a llenar la vida de literatura”. Nos dice, Felipe Montes, en el prólogo de su libro.

Ahí os lo dejo, para cuando queráis escribir y no sepáis de qué. Un estupendo libro para ejercitarse. Recuerda, disfruta con el proceso mismo de la escritura y todo te será más fácil.

Escritura creativa 18 (Juega con el absurdo)

Sugerencias

 Juega con el absurdo. El absurdo no es inocente. Suele ser una eficaz manera de desnudar de mentiras eso que llamamos realidad. En los esperpentos de Valle Inclán, por ejemplo, lo trágico es cómico y al contrario, en la comicidad de muchas situaciones reside lo más profundo e inalcanzable de la tragedia humana: nuestra sociedad española se reconoce en el esperpento al primer golpe de vista. El teatro del absurdo es otro ejemplo de la fertilidad de las situaciones más disparatadas. El Quijote, la picaresca…, la literatura española está cargada de elementos absurdos, crueles y tiernos, blasfemos y místicos, cómicos y siniestros, fúnebres y placenteros.

Un método para introducir tu voz en el absurdo: escribe frases incisivas, provocadoras y disparatadas, absurdas, del tipo de “se lanzó de la cama y consiguió llegar a nado hasta la puerta de la habitación”, “la hija del árbol se asoma por un agujero de la tierra”, “los escarabajos se habían colado en el instituto”. Pasado un rato, relee esas diez o doce frases y quédate con la que más te guste, y a partir de ella construye una historia. Una vez encontrado un buen comienzo, normalmente el resto de la pieza funciona.

Un buen comienzo es esencial, es la llave del texto futuro. Y, por supuesto, un buen final también lo es.

Escribe bajo apremios muy arbitrarios, no seas monotemático. Siempre hay un tren enamorado del pueblo y que se demora en su estación o una amapola que se viste en Zara humildemente. Fija la primera frase del texto, parte de una palabra clave, o de un título, y prosigue persiguiendo lo imposible.

Disparadores de escritura

  1. Escribe diez frases incisivas, provocativas, absurdas, déjalas reposar. Vuelve más tarde sobre ellas y escribe historias cortas a partir de ellas. Déjate ir, zambúllete en el absurdo.
  2. Repara en los comienzos: parte de la primera frase de un texto, de una palabra clave, de un título, empieza por el final.
  3. Cuenta una mentira descabellada con total aplomo, no te cortes.
  4. Construye diez frases con la misma palabra concreta y mira a ver a dónde te lleva.
  5. Juega a equivocar las coas, juega con la exageración, juega con la sorpresa, juega con lo que se sale de la norma, juega con lo ilógico, con el sinsentido.
  6. Prueba diferentes inicios: testimonial, epistolar, dialogado, descriptivo, informativo, autobiográfico, histórico, en plena acción.
  7. Títulos absurdos del tipo “Un ordenador tímido”, “El móvil poeta”, “Una escobilla de váter enamorada”, es decir, un objeto normal y un atributo absurdo.

Oficio de escribir

“El comienzo es ya la mitad del todo”. Aristóteles

“En mi comienzo está mi final. En mi final está mi principio”. T. S. Eliot

“Cuando escribas vete directo y al grano, y déjate de tonterías”. Juan Madrid

“En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas”. Horacio Quiroga

“Cuando se aprende a escribir sin titubeos ya no se tiene nada que decir, nada que valga la pena”. Augusto Monterroso

Escritura creativa 17 (Libera tu mente rompiendo la sintaxis)

Sugerencias

Sí, libera tu mente rompiendo la sintaxis. Nuestro lenguaje está determinado por una sintaxis rígida de sujeto-verbo-complemento directo. Pensamos en frases de las que somos sujetos y tal como pensamos vemos el mundo.

Pero la vida no es tanto un sujeto que actúa y un objeto que sufre esa acción cuanto una interacción. Haciendo añicos la sintaxis verás las cosas desde otra perspectiva nueva, liberarás energía.

Al romper por un momento la estructura sintáctica, abres una fisura y tu mente y tu ubicación con relación al mundo exterior cambian.

En el idioma chino, muchas palabras pueden emplearse como nombres, adjetivos o verbos según el contenido emocional de la frase, sin más control de reglas gramaticales. Y en japonés, “yo veo al perro” sonaría algo así como “yo perro mirando”. En nuestro idioma, la paradoja es un buen ejemplo de los límites del lenguaje.

Disparadores de escritura

  1. Más allá de la sintaxis: coge un trozo aburrido de lo que tengas escrito. Mezcla las palabras sin lógica ni coherencia. Ahora echa unos signos de puntuación por aquí y por allá. Después, léelo en voz alta, dale incluso una entonación enfática.
  2. Juega con las paradojas (expresiones o frases que envuelven una aparente contradicción).
  3. Repara en el sinsentido de muchas canciones de los juegos infantiles y escribe algo en ese estilo.
  4. Coge una idea tópica,un cliché y rómpelo. La escritura es rebelión, trasgresión.
  5. Practica la escritura automática de los surrealistas.
  6. Escribe el monólogo de un loco.
  7. Inventa palabras, inventa significados.
  8. Recoge interjecciones y onomatopeyas (las primeras palabras, los sonidos que emiten los bebés y ciertos animales para expresar emociones y deseos). Mira a ver a dónde te llevan.
  9. Escribe un texto en diez líneas y ahora reescríbelo con palabras inventadas.
  10. Recurre a los juegos de magia, adivinación, tratados sobre rituales. O a juegos como el ajedrez, la oca, etc., como fuente de inspiración.
  11. De la plástica a la palabra. No describas el cuadro, entra en él y juega.
  12. Otros formatos con los que jugar: plegaria, declaración, crucigrama, hoja de un libro de reclamaciones, anuncios por palabras, índice, invitación, resumen, memoria, publicidad, folleto de instrucciones, panfleto, eslóganes, consignas, instancia oficial, testamento, epitafios, inventarios, listas, menús, correos electrónicos, esquela, máximas, recetas de cocina, aforismos, pintadas, poemas visuales, mensajes telefónicos, etc.

libera tu mente rompiendo la sintaxis

Oficio de escribir

 “Tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas en exceso”. Juan Luis Vives

“En las lenguas negro-africanas, la palabra es más que imagen, es imagen analógica incluso sin el auxilio de la metáfora o la comparación. Basta nombrar la cosa para que aparezca el sentido bajo el signo. Pues todo es sentido y signo al mismo tiempo para los negro-africanos. Léopold Sédar Senghor

“Al contrario que el europeo clásico, el negro-africano no se distingue del objeto, no lo mantiene a distancia, no lo mira, no lo analiza (…), lo toca, lo palpa, lo siente”. L. S. Senghor