Como te lo cuento 3 (Un cuento sobre el cuento)

Todos los días pienso: tienes que dejarlo. Y acto seguido me digo: a otro con ese cuento.

En la carretera de la vida es donde se van escribiendo los cuentos, y mira que hay carreteras, casi tantas como vidas.

Mi tema de estudio es: ¿Hay algo que no sea un cuento? Y creo, a fuer de ser sincero, que nunca desentrañaré ese misterio.

Me acuerdo de un cuento que me contaba mi papá de pequeño cuando por las noches me metía con él en la cama, trataba de un mono titiritero que era el más listo del mundo entero.

como te lo cuentoCreo que todos, familiares y amigos, esperaban más de mí, siento haberlos defraudado dedicándome a escribir cuentos, pero mejor defraudarlos a ellos que a mí.

Mi película favorita es un cuento muy tierno, León el Profesional. Un hombre que cuida así de su planta tiene que ser bueno, aunque se dedique a asesinar.

Leo en el periódico un montón de cuentos que no me creo: son inverosímiles y además están muy mal escritos.

Siempre estoy en medio de un cuento, es mi sino, y hace tiempo que me he rendido y lo acepto.

Puede parecer una cursilada, pero me gusta que haya animalillos en los cuentos, un perro vagabundo, una rata lectora, una cucaracha o un dinosaurio a los pies de una cama.

Cuando escribo un cuento, busco la manera de sorprenderme a cada rato, porque me aburro si me lo sé todo de antemano.

Sentado en una terraza, miro a la gente que pasa y me pongo frenético, ¡la de cuentos que me estoy perdiendo! Sí, lo sé, soy un adicto, un maniaco compulsivo.

Dudo de todo menos de que escribir cuentos me ha salvado la vida, aunque haya terminado como un cencerro.

Lo que me hace realmente feliz es incitar a otros a contar cuentos, soy una oreja perfecta, y mejor con un vino en la copa y alrededor de un buena hoguera.

Solo te quería preguntar, ya puestos, y dado que has tenido la paciencia tibetana de llegar hasta aquí: ¿a ti te gustan los cuentos?

Creo que mi hija, si la hubiera tenido, me habría salido científica y yo habría disfrutado con sus cuentos.

“Se acabó el cuento. O no”. Podría ser mi epitafio.

Todo permanece estancado hasta que llega un cuento y lo revuelve todo por fuera y sobre todo por dentro.

Hay en la vida dos tipos de cuentos: los que te entretienen y los que te tienen agarrado por el cuello y cuando te sueltan, no tienes resuello.

Nunca he votado porque los personajes de los cuentos formamos una comunidad donde reina el respeto y no necesitamos de esos cuentos.

Continuará…

 Como te lo cuento 1

 Como te lo cuento 2

Como te lo cuento 2 (Un cuento sobre el cuento)

Mis padres se han pasado la vida diciéndome: ay, hijo, a dónde vas a llegar, no se puede vivir del cuento.

En mi mesilla tengo una pila de cuentos y un cuaderno para los que escribo en sueños.

Pienso que esta vida es un puro cuento.

Coincidí en una fiesta con un personaje femenino extraviado de su cuento y no paré hasta darle reposo en uno de los míos.

Colecciono dos tipos de cuentos: aquellos en que el capitán pirata se tira al abordaje el primero y esos otros en los que el personaje principal hace cosas sin venir a cuento.

En mi lista de la compra siempre hay algún embrollo para intentar desembrollarlo después en un cuento.

Paseo por los cementerios porque los muertos me cuentan cuentos que a doña Paca luego yo le cuento.

Dibujar es, justo, otra formar de contar un cuento, y me fascina el abstracto porque la sugerencia es la fragancia de todo buen cuento.

Antes de acostarme le cuento un cuento al hijo que no tengo y nos dormimos los dos abrazados y contentos.

Cuando conduzco, me voy contando cuentos que pillo desprevenidos cruzando por un paso de cebra.

Adoro los atascos que me regalan tiempo para perderme en los extrarradios de lo cotidiano por donde vagan muchos cuentos descarriados.

Me casé como en un cuento y yo era el príncipe azul y ella la princesa de la boca de fresa, pero después la cosa se empezó a enredar, como en todo cuento que se precie.

Creo que mi vida ha estado marcada por un montón de cuentos que leí y me creí a pie juntillas.

Ahora estoy trabajando de barrendero, y mientras barro, cazo cuentos al vuelo de esos que no tienen, como la vida misma, ni un final ni un comienzo.

Dibujar los personajes de los cuentos es trabajar con las luces y las sombras que todos llevamos dentro.

Mi maestro me salvó cuando me dijo: tú escribe tus cuentos y que le den por culo al mundo entero.

He ido a la peluquería y, en un rapado exprés al cero, el peluquero me ha contado los mil y un cuentos que Sherezade le contó a su carcelero.

Me excita no saber nunca lo que va a ocurrir a continuación en el cuento que estoy escribiendo. Me pone el imaginario tieso.

Soy un apasionado los cuentos, creo que de eso, a estas alturas, ya te habrás percatado, avispado lector.

No me arrepiento de haber dilapidado mi existencia en una tarea tan absurda e inútil como es la de escribir un cuento.

Continuará…

Como te lo cuento 1 (Un cuento sobre el cuento)

Creo que desapareceré dentro de un cuento, como aquellos antiguos pintores chinos que desaparecían dentro de uno de sus lienzos.

Tengo un calendario que nunca miro, porque no sé en qué día vivo ni en qué cuento ando metido.

A veces mis sueños tienen esa atmósfera terrible que tienen algunos cuentos infantiles.

Ayer oí decir a mi vecina, doña Paca, que hay que dejarse ya de cuentos, que hay mucho cuento chino, que esto parece el cuento de nunca acabar y que ya es hora de ponerse en cuentos.

Todos mis poemas son un puro cuento de amor impuro que ni te cuento.

Siento que ya estuve aquí contándote este cuento que ahora te cuento.

Me gusta volar en la alfombra mágica de aquel cuento que leí cuando era pequeño.

No tengo miedo porque el miedo es otro cuento, ese que mi mente me cuenta para meterme el miedo en el cuerpo.

Me pone triste que se acabe el cuento, pero lo arreglo empezando a escribir otro nuevo.

El otro día lloré, después de mucho tiempo, y fue leyendo un cuento.

Me gustan los colores, los aromas y sabores que le ponen a la vida los cuentos.

Desde que dejé de fumar siempre hay un personaje en mis cuentos que fuma como un carretero, yo creo que es para joderme.

como te lo cuento

Cuando algo me gusta lo regalo al mundo escribiendo un cuento.

Miro con detenimiento las guardas y los lomos de los cuentos porque es ahí donde se esconden, a veces, los personajes que no encuentro.

Todo el mundo me cuenta su vida y yo disfruto de alguno de esos cuentos y con otros me aburro como un muerto.

Nunca cierro las ventanas porque por ahí se cuelan en ocasiones, esos cuentos errabundos que como pájaros van surcando los cielos.

Mi escritor favorito soy yo cuando estoy escribiendo un cuento, aunque al final termine en la papelera como tantos cuentos a los que no les encuentro la manera.

Creo que la historia de la música está hecha de cuentos que los músicos nos cuentan en ese lenguaje universal que entiende el mundo entero.

Mi ex estaba convencida que la quería menos a ella que a mis cuentos y, quizás, estuviera en lo cierto.

No sé doblar la ropa, pero de vez en cuando consigo dejar un cuento planchado.

Cocino los cuentos a fuego lento, aunque el primer borrador siempre sale a vuelapluma y ligero.

Continuará…