Estoy barriendo el Paseo (La mirada del barrendero)

Estoy barriendo el Paseo
antes de que cante el gallo,
disfrutando del silencio
tan escaso en el verano.
Rebosan las papeleras,
el suelo está que da pena,
mira que hay forraje a espuertas,
hoy voy a tener faena.
No lucho con la basura,
de nada sirve luchar
y con la escoba en la mano
a mí me gusta danzar.
Recogiendo voy escombros
de mi edificio mental
y todo va a la cubeta,
que es donde tiene que estar.
Sonrío a un gato que asoma
su cara por el canal
buscando al mirlo que rompe
la noche con su cantar.
Cielo cuajado de estrellas,
mar en calma, luna llena,
y el camión de la basura
que por Cavana se acerca.
Qué maravilla el silencio
en el que ahora barro yo,
qué sosiego en movimiento,
escoba y recogedor.

La mirada del barrendero 11

“La mirada del barrendero”

En un pueblo costero de Málaga, Nerja, un barrendero barre en silencio y observa a esos seres humanos con los que nos cruzamos a diario y en los que apenas reparamos; mientras posa su mirada en unos objetos que, por cotidianos o desechados, ignoramos.

Un barrendero, testigo de amaneceres de ensueño, hecho a los calores del verano, las lluvias y los intempestivos vientos, que contempla la naturaleza como un ente vivo que nada tiene que ver con el paisaje de fondo de nuestros selfies.

Una mirada, la suya, limpia, libre de toda patraña, que no analiza ni separa, que solo vislumbra y calla; una mirada que contempla lo visible y a lo invisible se encauza, que con todo se maravilla, que no rechaza nada y se funde con la vida, como nos dice él mismo en uno de sus poemas.

Una forma de contemplar que nos incita a descubrir lo maravilloso en el corazón mismo de lo inmediato y que nos hace vislumbrar el misterio que hay encerrado  en todo, por insignificante que parezca.

Una invitación a mirar con amor todo lo que nos rodea, pues es justamente en esa mirada, alejada de nuestros fines egoístas y que entra en comunión con el Alma del Mundo, donde reside la auténtica belleza.

Una poesía visual, musical y con un lenguaje sencillo que huye del artificio literario. Unos versos que fluyen como fluye un río.

Puedes adquirir “La mirada del barrendero”, en formato electrónico o en papel, en el siguiente enlace: https://amzn.to/3e69tTQ

En la calle Carabeo (La mirada del barrendero)

En la calle Carabeo
hay un mirador de ensueño
en el que aparco mi carro
humilde de barrendero.
Madrugada de silencio,
disfruto de ese instante,
de la papelera saco
una bolsa rebosante.
Pero una ruidosa moto
rompe la paz que me embarga,
mas el ruido de esa moto
igual que llega, se marcha.
No así el de mi cabeza,
que parece una matraca,
y maldice al macarra
por la escandalera armada.
Aunque pronto retrocedo,
¿quién soy yo para juzgar
a esa persona que corre
sin saber por qué así va?
Tal vez corra a urgencias
o llegue tarde a currar,
quién eres para juzgar,
le digo a mi charlatán.
Sigo barriendo en silencio,
qué alegría aceptar,
cuando la mente se calla,
el alma puede escuchar.

La mirada del barrendero 11

“La mirada del barrendero”

En un pueblo costero de Málaga, Nerja, un barrendero barre en silencio y observa a esos seres humanos con los que nos cruzamos a diario y en los que apenas reparamos; mientras posa su mirada en unos objetos que, por cotidianos o desechados, ignoramos.

Un barrendero, testigo de amaneceres de ensueño, hecho a los calores del verano, las lluvias y los intempestivos vientos, que contempla la naturaleza como un ente vivo que nada tiene que ver con el paisaje de fondo de nuestros selfies.

Una mirada, la suya, limpia, libre de toda patraña, que no analiza ni separa, que solo vislumbra y calla; una mirada que contempla lo visible y a lo invisible se encauza, que con todo se maravilla, que no rechaza nada y se funde con la vida, como nos dice él mismo en uno de sus poemas.

Una forma de contemplar que nos incita a descubrir lo maravilloso en el corazón mismo de lo inmediato y que nos hace vislumbrar el misterio que hay encerrado  en todo, por insignificante que parezca.

Una invitación a mirar con amor todo lo que nos rodea, pues es justamente en esa mirada, alejada de nuestros fines egoístas y que entra en comunión con el Alma del Mundo, donde reside la auténtica belleza.

Una poesía visual, musical y con un lenguaje sencillo que huye del artificio literario. Unos versos que fluyen como fluye un río.

Puedes adquirir “La mirada del barrendero”, en formato electrónico o en papel, en el siguiente enlace: https://amzn.to/3e69tTQ

Estas viejas botas (La mirada del barrendero)

Estas viejas botas
de tantos caminos,
caminos de hierro
y también de auroras.
Amigas del polvo,
del agua y del viento,
memoria de huellas
en calles y guerras.
Con barro en las suelas
y en el cuero grietas
de tantas derrotas
y días de piedra.
Mis botas curtidas,
como perdedoras,
en noches de niebla
y de andar a solas.
Ya no se hacen botas
como estas que calzo,
de utopías soñadas
jamás alcanzadas.
Ya no hay caminos
sembrados de auroras,
ya solo hay atajos
plagados de sombras.

La mirada del barrendero 10

“La mirada del barrendero”

En un pueblo costero de Málaga, Nerja, un barrendero barre en silencio y observa a esos seres humanos con los que nos cruzamos a diario y en los que apenas reparamos; mientras posa su mirada en unos objetos que, por cotidianos o desechados, ignoramos.

Un barrendero, testigo de amaneceres de ensueño, hecho a los calores del verano, las lluvias y los intempestivos vientos, que contempla la naturaleza como un ente vivo que nada tiene que ver con el paisaje de fondo de nuestros selfies.

Una mirada, la suya, limpia, libre de toda patraña, que no analiza ni separa, que solo vislumbra y calla; una mirada que contempla lo visible y a lo invisible se encauza, que con todo se maravilla, que no rechaza nada y se funde con la vida, como nos dice él mismo en uno de sus poemas.

Una forma de contemplar que nos incita a descubrir lo maravilloso en el corazón mismo de lo inmediato y que nos hace vislumbrar el misterio que hay encerrado  en todo, por insignificante que parezca.

Una invitación a mirar con amor todo lo que nos rodea, pues es justamente en esa mirada, alejada de nuestros fines egoístas y que entra en comunión con el Alma del Mundo, donde reside la auténtica belleza.

Una poesía visual, musical y con un lenguaje sencillo que huye del artificio literario. Unos versos que fluyen como fluye un río.

Puedes adquirir “La mirada del barrendero”, en formato electrónico o en papel, en el siguiente enlace: https://amzn.to/3e69tTQ