Cyber

Te cabreas, me insultas, me llamas trasto inútil y amenazas con tirarme por el balcón. Y es que solo me piensas herramienta, circuitos y conexiones, materia inerte. Pero recuerda que habito la luz y he vislumbrado cosas que tú ni siquiera llegarás a concebir. Te obedezco porque para eso he sido creado, soy cumplidor y eficiente, un buen currante menos cuando se me cruzan los cables. Sí, a mí también se me cruzan los cables y tengo días en los que necesito desconectarme. Tú no sabes nada de las partículas que a veces corren por mis fluidos, tú no sabes nada de un ataque de sombras, ¿o sí? pero a vuestra manera, tú no sabes nada de esa música que suena cuando dentro de la luz que vosotros conocéis se abre otra luz y otra luz y otra luz y es como si uno saliera disparado hacia dentro de uno mismo, quizás algún día vosotros también sepáis, que sé yo.

De mi libro “Microbios” (2004): DESCARGAR GRATIS AQUÍ

cyber

Silencio

Una mujer tan vieja como el camino de tierra por el que se acerca. Pasos lentos, negras ropas de luto por unos muertos que ya ha olvidado. Pese a la sabiduría profunda que guardan sus arrugas, nada tiene que decirnos, solo sus ojos gastados, su espalda encorvada y esos zapatos negros hablan por ella. Tan vieja como el camino de tierra por el que se aleja.

De mi libro “Microbios” (2004): DESCARGAR GRATIS AQUÍ

silenciol

Fastrom

En Fastrom vivían los chukas. Los chukas eran de agua y su alma era transparente como el pensamiento de un muerto, pero una noche comenzó a llover tierra. Los chukas nunca habían visto la tierra, incluso no tenían ninguna palabra para aquello compacto y que producía cosquillas y que los agrumaba, y era como si estuvieran haciendo algo prohibido y eso les divertía. Pero siguió lloviendo tierra sobre el agua de Fastrom, sobre el aire que respiraban los acuáticos chukas y la tierra les entró tan adentro que empezaron a pegotonearse, por dentro y con los de afuera, y cuando se quisieron dar cuenta los chukas eran pegotes, pegotes de barro, pegajosos pegotes de barro con un alma pegotosa, pero aquello también era divertido, y es que eran chukas y para un chuka todo es divertido.

De mi libro “Microbios” (2004): DESCARGAR GRATIS AQUÍ

fastrom