Mano izquierda

Mano izquierda utilizo
para torear la vida
cuando viene muy torcida
y no perder la alegría.
Mano izquierda, yo me digo,
en los días cuesta arriba
para subirlos bailando
y contagiarlos de vida.
Mano izquierda es la que uso,
cuando menos te lo esperas.
para acariciar tus muslos
y mimarte la entrepierna.
Mano izquierda preparada
para la dura embestida
de la bestia enfurecida
que a todos nos habita.
Mano izquierda y maestría
para escribir tonterías
y dibujar en el aire
mis quimeras amarillas.
Mano izquierda muy traviesa
vacilona y creativa,
las rectas, mejor torcidas
y lo serio a la parrilla.
Mano izquierda, ella sola,
la que vuela a su bola,
la que hace carambolas,
la que me deja en bolas.
Mano izquierda y mucha calma
en los días laborables
para acariciar sus horas
y volverlos más amables.
Mano izquierda y en su palma
arde el polen de la vida
que despierta nuestras risas
en esas noches sin prisas.
Mano izquierda siempre alerta
para aflojar las riendas,
para espantar las sombras
e irme por ahí de juerga.
Mano izquierda, ya te digo,
esa que no tiene enmienda
alocada y temeraria,
y que al diablo se merienda.

Disparador de escritura

Como la última entrada publicada de escritura creativa va del censor interno, venga, escribe un texto que le moleste especialmente a tu censor interno.

Poesía mano izquierda

Despertar

Despertar como un ángel
con las alas desplegadas,
como se despierta un niño
con el alma lanzada,
como lo hace un día cualquiera
sin ninguna cosa pensada.
Despertar como un perro
con las orejas tiesas,
como despierta la tierra
entregada y abierta.
Despertar de la pesadilla
con una carcajada,
despertar entre espadas
y abandonar la batalla.
Despertar golondrina
y anidar en tu risa,
despertar sin gabardina
y empaparme de vida.

Disparador de escritura

Como esta semana la entrada de escritura creativa va de escribir un diario peligroso, venga, escribe cómo te despiertas tú y lo que haces nada más despertarte.

Poesía despertar

El barrendero

Va riendo y barriendo
con su escoba el barrendero
las colillas de cigarros
y las cacas de los perros,
los boletos de la loto
todos rotos en mil trozos
por unos supersticiosos.
Va riendo y barriendo,
con su escoba el barrendero,
esas chuches pegajosas
pegadas al pavimento,
pobre críos, qué alimento.
Va riendo y barriendo
pañuelitos de los mocos,
papeles publicitarios
y mogollón de envoltorios.
Va riendo y barriendo,
con su escoba el barrendero
amaneceres de ensueño,
palomas y gatos muertos
y flores de buganvilla,
esa negra pesadilla.
Hostia, amigo, veinte euros,
qué sorpresa, una compresa,
un condón y un mar de pipas,
donde paran los taxistas.
Va riendo y barriendo,
y se acuerda, de pequeño,
observando al barrendero
barriendo con el cepillo
por la acera y el bordillo,
Va riendo y barriendo
los malos humos y modos
y también los malos sueños
por las calles de su pueblo,
platicando con los chuchos,
contemplando ese trasero
que le alegra el día entero.
Va riendo y barriendo,
cuando llueve a cántaros,
cuando pega el Lorenzo,
cuando sopla fuerte el viento,
cazando luces al vuelo,
historias que no tienen
ni un final ni un comienzo.

Microrrelato barrendero

Disparador de escritura

Como esta semana la entrada de escritura creativa va de escribir a partir de la propia experiencia, escribe sobre un trabajo, un empleo o una labor que te guste hacer o que te gustaría hacer.

El barrendero

Una de esas raras ocasiones en que tengo el privilegio de ejercitar mi vocación